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Julio de 2006. Pregón de las Fiestas de la Virgen del Carmen:
Autoridades. Esforzados Mayordomos. Afortunadas Reina y Damas. Estimados todos.
Muchas gracias. Buenas noches a todos. Gracias.
Sr. Alcalde–Presidente de la Entidad Local Autónoma de Montecorto, que con tu permiso y con el de todos yo llamaré sencillamente AYUNTAMIENTO DE MONTECORTO, que fue, es y será el verdadero sentimiento de todos los que nos sentimos montecorteños.
Sinceramente os digo que cuando vuestro Alcalde y sobre todo vuestro Concejal Antonio, para mí, y perdona, será siempre mi Antoñito, me proponen escribir este pregón, me lo tuve que pensar, porque este que tiembla ante vosotros esta noche, es persona de distancias cortas, de hablar y comunicar mirando a los ojos, pero esto de los estrados y voz amplificada le da como un poco de miedo, lo confieso.
Pero inmediatamente pudo una reflexión, y me dije:
- Manuel, es de bien “ nacío ser agradecío “, así que no queda mas remedio, que te cueste lo que te cueste tienes que vencer tu timidez, encomendarte a la Virgen del Carmen y hacer lo que durante tantos años has tenido el deseo y la necesidad de hacer que no es otra cosa que manifestar públicamente todo, que es muchísimo, el agradecimiento a todo Montecorto, y que tu sientes desde el año 78 como tuyo propio.
Así que aquí estamos.
Pongo en antecedentes a una mayoría de los que esta noche nos acompañan, porque imagino que llevarán algunos días preguntándose y con razón,
Pero bueno... y este de dónde sale, quien es...
Aclaro, simplemente un maestro... un maestro escuela que tuvo la fortuna de comenzar su andadura docente en la comunidad más maravillosa que jamás encontró y ... desde entonces se quedó, como dicen ahora, “pillao” con Montecorto.
Dicho esto y correspondiendo a la gran nobleza de este pueblo que jamás ha dejado de pensar en sus gentes que tiene repartida por tantos lugares,verdad OCTAVIO, que aprovecha cualquier ocasión para recordarlos, como no en sus Fiestas más importantes, y recordarles que aquí se les recuerda, se les quiere y se les tiene presente SIEMPRE, y como este que os habla, lo vivió en sus propias carnes por ser hijo de emigrante y por también tener el sentimiento que durante todos estos años transcurridos desde que trabajé aquí con vosotros, repito, tener el sentimiento de haber sido un emigrante fuera de su tierra, porque creo que todo aquel que echa de menos continuamente su sitio, su lugar, su gente, sus paisajes, sus colores, su luz, sus olores... es sencillamente un emigrante, que vive su “exilio“ anhelando el momento del reencuentro.
Me dispongo a escribir la carta que siempre desee escribir, SIEMPRE, como emigrante soñador de su tierra.
MI QUERIDO MONTECORTO :
Me alegraré que al ser esta en tu poder goces de un perfecto estado de salud en unión de todos los tuyos, nosotros bien a Dios gracias.
Quizás no sepas o no lo recuerdes como fue mi primera entrada en la plaza, tu plaza, mejor la PLACITA DE LA ERMITA, para mí la más bella, por su sencillez, como la gente que cruzan a diario en sus quehaceres cotidianos, ya digo, un día de tardío verano, el olor húmedo de los rastrojos anunciaba la cercanía del otoño, y este maestro después de habérsele comunicado su nuevo destino para el curso 78-79, fue a ojear cual sería el medio donde se desenvolvería los próximos meses.
Y he ahí, que entrando por la calle Ronda, me quedo parado ante la conversación, grito en voz, de un señor de espalda, gesticulando al que yo intuía su subordinado... cual fue mi sorpresa al descubrir que tal asustado subordinado era ni más ni menos que un precioso canalón que colgaba del rincón del bar de nuestro amigo Diego.
Mi más sincero recuerdo para Frasquito “el orejón“.
Corría, como bien sabes, el año 78. Y ligero de equipaje, como el poeta, nos instalamos en la preciosa casita de la entrada a la sombra de unos aromáticos eucaliptos y vistas a estas tus sierras que te acogen y te dan esta singularidad maravillosa a ti y a tu gente.
La casita, ... junto a la iglesia. Ah! ENHORABUENA QUE IGLESIA MAS BONITA TE HAN CONSTRUIDO, a mí me encantaba ya como era pero ... que preciosidad de templo se ha quedado, discreto, sobrio y con gracia a la vez, te repito enhorabuena. Siéntete orgulloso, ya sé cuanto han trabajado para conseguirlo. Pero faena hecha no pesa. Y sé que a tu gente no le pesa trabajar y luchar cada día por ti.
Así lo he podido comprobar al reencontrarte paseando por tus calles, desde la altura de tus pinos que te coronan, bajando a tu venerado NACIMIENTO ¡ QUE MARAVILLA ¡ . No te quejarás. Como cuidan tus gentes el brotar de la vida que nace de las entrañas de tu tierra, sabedoras que tu agua es fuente de vida. ¡ Con que mimo, con que cariño, con que respeto, con que entrega cuidan cada día su fluir!. ¡ Qué preciosismo de acequia descubierta para que todas las generaciones venideras asuman el simbolismo de vida y energía que supone su permanencia en ti, como arteria purificadora de tu cuerpo.
Y si no que se lo pregunten a las encantadoras abuelas que refrescan sus pies en estos días de calor en su corriente y presumen de sus propiedades para mejorar la circulación.
Hecho, este, comprobado.
He observado también como han mejorado tus calles, ¡ qué alegría siento verlas restauradas con tan buen gusto, como solo tus gentes saben hacerlo!.
Muchas veces ocurre que el que tiene algo valioso, lo vive con tal naturalidad que causa asombro a los que, foráneos ellos, lo acaba de descubrir, y yo creo que eso es lo bonito, que con toda sencillez y naturalidad tus gentes han ido trabajando día a día para ponerte bonito y créetelo, que lo estás.
Y lo estás porque tus casas, moradas de tus gentes, han mejorado muchísimo en todo este tiempo, de verdad te digo, que me siento muy orgulloso y lleno de envidia sana al haber constatado que casas más hermosas te han construido y te han rehabilitado tus vecinos, y todas, seguro, estarán estos días llenas de FELICIDAD, ya sabes que este es mi deseo para todos ellos.
Y que decir de cómo está tu magnífica piscina, y de nuestro campo de fútbol, ... y ya me he enterado que te están haciendo nuevos proyectos, ... si es que con gente como la tuya ... si es que no saben que hacer para ponerte cada día mejor.
Querido pueblo, déjame que te llame pueblo mío, es que no te falta de ná, recuerdas, que me gustaba levantarme temprano y correr, antes de empezar la jornada en el colegio, por tus alrededores, entre los pinos y observarte desde distintos puntos y quedarme absorto ante la belleza que manifestabas en tu despertar.
Muchos días me cruzaba con nuestro desaparecido amigo Lucas y su burra, que luego en nuestras partidas de dominó bromearía con mi inclinación a los paseos campestres tan matutinos, solía decirme:
- Pero maestro, ¿ a dónde va tan temprano?
Y yo pensaba: a no perderme lo que usted vive cada mañana.
Y tus huertas ... magnífico espectáculo presenciar el atardecer sintiendo la frescura que emana de sus frutales, nunca le agradeceré lo suficiente al amigo Fernando las invitaciones a su huerta ... y todavía la tiene como los chorros... Gracias, Fernando, por todo.
Aprovecho también para agradecer los buenos ratos de tertulia y risas en el primer “ Tropezón “ con algunos de tus vecinos, mientras desde lo alto te observábamos como te encendías con coquetas lucecitas al anochecer confundiéndose con las estrellas.
Estrellas que yo siempre simbolicé con cada uno de tus habitantes. Sí, soy del parecer que cada uno tiene su estrella ahí arriba, que le sirve de guía en este mundo. Y todos y cada uno de los montecorteños tienen la suya que todas juntas te dan esa luz tan pura, tan limpia, tan profunda que cualquier ser sensible puede disfrutar con solo mirar hacia arriba en estas noches de estío.
Y sabes lo bueno de todo esto, que si a alguno, por cualquier contratiempo en la vida, siente que su estrella se va apagando, inmediatamente se le acercan las demás para prenderla con su llama prestada, mientras recupera la suya propia. Porque éste pueblo es así: SOLIDARIO.
Es solidario y alegre. Tan alegre que se ríe sanamente hasta de sí mismo. Pocas veces me he reído tanto como en aquellos ratos, te repito, en el “ Tropezón “, ¿verdad, Miguel ... Taberna?
El otro día me recordaste tu anécdota de la primera vez que subiste al avión
y cada vez que te imagino con aquel alemán gordísimo sentado sobre el cinturón de seguridad y tu sin poder respirar... es que me parto.
Con que arte y con que gracia lo recordabas. Como cuando escuchaste por primera vez, siendo un niño, los silbidos del tren, que no paraste de correr desde la Indiana hasta aquí y menos mal que el tren venía “ en derecho “que si llega a venir “ atravesao “ te deja sin una cabra.
Mi Querido Montecorto, hay una pregunta que en estas fechas recientes me han hecho reiteradamente, ya me la habían hecho muchas veces antes, ...
Pero tu ¿ cuántos años estuviste en Montecorto ¿, y sabes qué... yo también he llegado a cuestionármelo, y ... fue uno. Sí, recuérdalo, solo uno.
Y como es posible, que solo habiendo compartido un solo año con tus gentes haya quedado tanto rescoldo. Te lo voy a confesar. Yo creo que ha ocurrido como suele pasar con el amor, sí, no te rías, como con un amor de pareja o de buenos amigos.
Si se llega a la esencia de una persona ya es para siempre, y tu gente es tan sencilla, tan transparente, tan auténtica, que inevitablemente todo aquel que también desde la autenticidad se acerca y convive, aunque sea poco tiempo con ellos queda prendado y contagiado para siempre y ya ocurre que no puede dejar de sentirlos y tenerlos dentro y hablarles a los otros de vuestra manera de ser, de lo maravillosamente que se vive compartiendo las tareas con tu gente.
Hay que ver a la cantidad de personas, que al pasar por la carretera les he hablado de ti y de tu gente. Pobres hijos míos, ¡ cuántas veces les he repetido nuestras vivencias ¡.
Vivencias, que no son pocas y que han dado para tanto, porque fueron aquellas fechas, días de ilusión, ... de cambios, ... de ganas de hacer,... y cuando se tiene todo esto los seres humanos son capaces de cosas hermosas.
Vivencias que me gustaría anotar, porque sirvieron, creo, para crecer.
Por que los seres humanos crecen individualmente y en comunidad cuando los principios que los mueven son nobles, y un principio noble es el de la PARTICIPACIÓN. Participar, ser partícipe con otros en una idea, en un proyecto.
Aquel fue un año de participación y solidaridad, un momento único en Andalucía y en toda España, que tuve la suerte de compartir con tus gentes.
Ansia de democracia. Convencimiento de los valores que a partir de entonces queríamos que se instalasen en nuestras vidas.
Rebuscando el otro día en los cajones de la Alcaldía, tu apreciado Alcalde Juan Antonio, sacó un original de la instancia dirigida al Sr. Gobernador y los Estatutos de la Asociación de Vecinos que se constituyó como articulación más democrática que pudimos conseguir entonces para nuestra convivencia.
Hablando de valores, fíjate lo que se le exponía:
“ ... que es deseo de los comparecientes constituir en la localidad de Montecorto una Asociación de Vecinos con la finalidad de conseguir un nivel cultural, social y cívico superior, tanto en el plano familiar como en el colectivo, ... y se propone adoptar la denominación de Asociación de Vecinos Nuestra Señora del Carmen“.
Lo mejor de todo aquello es que sirvió como detonante y excusa para muchísimas horas de charla y conocimiento mutuo.
Han transcurrido 28 años y me gustaría decirles a los más jóvenes que tienen unos padres y abuelos que, en esas fechas, y yo estaba aquí, querían lo mejor para ellos y estaban dispuestos a dar lo mejor de ellos mismos para conseguirlo.
Queridos Joaquín, Fernando, Antonio, Miguel, Cristóbal, Eustaquio, Alejandro... se nos han hecho mayores, pero os aseguro que esos valores se los habéis dejado muy adentro.
Así me lo han demostrado todos mis niños, alumnos de aquel tan fructífero año. Solo hay que hablar con ellos: Pepa, Miguel Angel, Antoñito, Rubio, Viña, Jesús, Fernando, Helio, Auxi, Pili, Ana del Carmen, Bernabé, Carlos, María Isabel ... y todos los demás cursos más pequeños, al hablar con ellos, uno se da cuenta que han heredado lo más preciado de sus padres y abuelos, que se han convertido, todos, en mujeres y hombres de bien, son dignos hijos de éste pueblo, al cual aman y estén donde estén, como me ocurre a mí mismo, te llevan muy dentro y pregonan tus virtudes que no son pocas.
Ay! Mis alumnos, ... ¿ mis alumnos ?, creo que no, os voy a confesar una cosa, no, yo creo que el alumno fui yo y ellos mis maestros.
Hicieron tus niños en aquel año algo que para fue irrepetible:
Se empezaba a hablar de renovación en la Escuela, y ellos cambiaron en un solo año lo que muchos enseñantes tardaron años en teorizar.
He entrado en un terreno muy peligroso, porque podríamos estar aquí hablando toda la noche, y no es plan, pero sólo unas pinceladas:
O no fue cambio:
- Sembrar el patio del colegio de habas y ajos, .... luego los teóricos le llamarían Huerto Escolar.
- Hacer jaulas y criar conejos en el propio centro, ... luego le llamarían Granja-Escuela.
- Irnos a coger espárragos ( por cierto, los más buenos del mundo ), luego le llamarían Conocimiento del Medio.
- Escribir, realizar y representar nuestras propias obras de teatro..., luego le llamarían expresión literaria, artística y corporal.
- Hacerse cargo de la construcción y servicio del bar de nuestra entrañable Romería..., luego le llamarían fomento de las tradiciones populares.
- Revelar nuestras propias fotografías de las obras de teatro... luego le llamarían integración de los medios audiovisuales en la escuela.
- Organizar bailes, ligas de fútbol los sábados y domingos en la escuela... luego le llamarían fomento de la convivencia.
Bueno, y otras tantas cosas que aquél año se hicieron con la excusa de poder realizar el soñado viaje a Mallorca. Sinceramente fue un curso inolvidable para todos, para mí el primero.
Todavía recuerdo las voces de éstos hijos tuyos, hoy mujeres y hombres hechos y derechos, leyendo a la luz de una hoguera poemas de Lorca, Machado (el bueno de Don Antonio), y sobre todo de León Felipe... que atrevimiento por mi parte ¿verdad Pepa?.
Mira, pueblo mío, si tu gente son especiales y hospitalaria con las personas que recalan aquí, que hasta lo fueron con unos pollitos que ayudaron a criar a mi hijo Pablo y deambulaban por la plaza como si de un corral se tratase. Algunos decían, ¿recuerdas?, ¡Pasas más hambre que los pollos del maestro!.
Bien, bromas aparte, comienza nuestra esperada fiesta del Carmen: Que sea ésta, como siempre la fiesta del ENCUENTRO.
Del encuentro entre tus mayores y tus jóvenes.
Del encuentro con los que vienen después de todo un año fuera.
Del encuentro entre padres y sus hijos.
Del encuentro... del encuentro de las parejas, y especialmente de una muy concreta... ¡Qué os encontréis!, es mi deseo.
Que sean éstos días para todos, días que sumen, que sumen FELICIDAD, que sumen ABRAZOS, que sumen BESOS, que sumen achuchones de primeros encuentros y de renovados encuentros. Imagino que ya no habrá que pasear más allá de la luz de las últimas farolas para acurrucarse.
Querido pueblo, que toda tu gente vivan desde hoy hasta el domingo momentos inolvidables, aparquen sus pequeños o grandes contratiempos que la vida inevitablemente nos trae y sean días de disfrute y de amor... porque se lo merece.
Y sin mas que poderte contar por el momento se despide de ti, este que mucho te quiere, no te olvida y lo es,
MANUEL.
¡FELICES FIESTAS Y HASTA SIEMPRE!
He dicho.
Post Data:
¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN!
¡VIVA MONTECORTO!
Puedes leer una presentación del pregonero, realizada por José Luis Conde Ayala (pregonero de las fiestas del año 2005)
en la sección CURIOSIDADES, apartado TEXTOS
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