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La Historia de Montecorto

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Al abordar la historia de Montecorto podríamos llegar a remontarnos hasta épocas de la prehistoria (a la que se dedica un apartado específico en estas páginas: Prehistoria), pero en este apartado nos vamos a centrar en periodos posteriores como son el romano, el árabe o la reconquista, de los cuales se sabe muy poco.

En ningún momento se pretende realizar un estudio cronológico y completo de la historia de Montecorto (eso se lo dejamos a los expertos). El objetivo de esta página es simplemente ir recopilando algunos datos, reseñas y documentos relacionados con la historia de Montecorto.

Índice de Contenidos:

Periodo Romano bajar
Periodo Árabe bajar
La Reconquista bajar
Texto de la "Crónica de Juan II de Castilla" bajar
"Privilegio otorgado por el Infante Alfonso al Duque de Medina Sidonia" bajar
Texto sobre "El Hedieli, el moro que entregó Montecorto al Marqués de Cádiz" bajar

Periodo Romano

Pertenecientes a esta época se conservan algunos vestigios en la zona, en general, restos de edificios agropecuarios ("villae") como los de Audita y El Tostón.

Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz

El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico tiene incluido estos restos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con los códigos de bien 290840118 (Audita) y 290840058 (El Tostón).

Muy próximo a Montecorto, aunque fuera de su término municipal, se encuentran los restos de la ciudad romana de Lacilbula (en el cortijo Clavijo) y los, mucho más importantes, restos de Acinipo (conocida también como Ronda la Vieja).

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Periodo Árabe

Hacia mediados del siglo XIV, la zona de Montecorto formaba parte de la frontera occidental del Reino nazarí de Granada. El sistema defensivo de la frontera nazarí estaba basado en una ámplia red de torres y atalayas que, conectadas entre sí visualmente, se extendían a lo largo de toda la frontera del último reino musulmán de la península:

En Montecorto se pueden encontrar bastantes restos del sistema defensivo y de vigilancia de esa época, entre los que destacan los del Castillo del Moral y el Peñón de Audita, así como algunas otras huellas de torres vigía.

Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz

El Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico tiene incluido estos restos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con los códigos de bien 290840042 (El Moral) y 290840180 (Torre de Audita).

Evidentemente, la propia estructura del núcleo urbano de Montecorto y el trazado de sus calles tienen también un claro origen árabe.

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La Reconquista

Las primeras constancias documentales de la localidad de Montecorto pertenecen a esta época (siglo XV). Se incluyen a continuación cinco referencias específicas correspondientes a los años 1407, 1465, 1477, 1481 y 1485.

1407:

En la "Crónica de Juan II de Castilla" escrita por Alvar García de Santa María (1380-1460), se hace referencia explícita a una peña y castillo llamados Montecorto. Alvar era el cronista oficial de Juan II, rey de Castilla entre los años 1405 y 1454 , y en sus crónicas relata los hechos acaecidos entre los años 1406 y 1434.

En concreto, en el capítulo 61 del citado texto se relata cómo, en 1407, el Infante Fernando (regente de Juan II de Castilla y, posteriormente, Rey de Aragón) sale de Zahara, hace un alto junto al castillo de Montecorto, manda reconocer Grazalema y Ronda y se dirige hacia Setenil (donde tras un largo asedio y ante la actitud de los vecinos de Setenil, el Infante se tiene que dar por vencido y levantar su campamento). Porteriormente, el Infante asediará Antequera en 1410 y protagonizará la primera victoria castellana en suelo andalusí desde la batalla de Tarifa en 1340, pasando a la historia como "Fernando de Antequera".

A continuación, y gracias a la colaboración de José Luis Conde, se reproduce un fragmento exacto de dicho capítulo:

"Crónica de Juan II de Castilla"
Capítulo 61 - El Infante sale de Zahara y
manda reconocer la plaza de Ronda.

El Infante partió de Zahara en lunes tres días de octubre, con toda su hueste, e fué a poner su real cerca de vna peña e castillo que dizen Montecorto. E estauan en este castillo moros almogáuares que lo guardauan e lo defendían. E algunos omes de armas de pie de los del real fueron a ver el castillo de Montecorto, e començaron a escaramuçar con ellos, en tanto vino la noche e despartió el escaramuça; e fueron feridos bien diez omes de los cristianos en la escaramuça, de ballestas.

El Infante sopo cerca deste Montecorto avía y, çerca de la sierra, vna aldea que dizen Graçalema, e enbió allá para la robar e fazer mal e daño a Diego Fernández de Quiñones, merino mayor de Asturias, e a Rodrigo de Naruaes, e a Pero Alonso de Escalante, sus donceles. E ellos llegaron al aldea, e vieron que era vna buena aldea, e fallaron dentro muchos moros; e començaron a pelear con ellos, fasta que les entraron el aldea. E los moros acogiéronse a la sierra.

E morieron ay fasta quinçe moros, en la pelea, e algunos de los cristianos, por se detener en el aldea a robar, seyendo salida la gente, e otros que escaparon feridos de ballestas. E los moros tenían todo lo más e mejor de lo que tenían alçado a la sierra; enpero fallaron ay pan, trigo, çeuada e figos; e non traxeron dello sino muy poco, porque no lleuauan en qué lo traer.

E en este día mandó el Infante al conde don Martín Vázquez e a otros caualleros portogaleses, con su gente, e a Aluaro su camarero, con muchos caualleros que le aguardaban, de los de su casa, que fuesen ver a Ronda. E estando para lo yr a ver, el condestable dixo al Infante:
- Señor, sobre noche no es razón de la yr a ver.

E que lo dexase para otro día, que si él mandase que él yría allá. El Infante enuió a dezir al conde don Martín Vázquez, e a Áluaro, e a otros caualleros, que estouiesen quedos. Otro día, martes quatro días de octubre, partió el Infante de Montecorto; e este día por la mañana que partió el Infante de Montecorto, el condestable fué a ver a Ronda, con los que el Infante avía ordenado que fuesen allá.

Los que fueron allá eran fasta dos mil lanças aforradas, e corrieron fasta las puertas de Ronda. E allí salieron quatroçientos moros de pie, a escaramuçar con ellos, e començaron a pelear muy de rezio con los cristianos, e los cristianos con ellos, en manera que murieron ay vnos diez e seis moros. E ay mataron los caballos a Pero Niño e Áluaro, camarero del Infante, e fueron feridos muchos cristianos, e murieron algunos dellos.

E ay murieran muchos más, si no fuera por los debates que tomó Pero Niño con Auaro, camarero del Infate que cada vno tenía çelo del otro, que querían aventajarse a dar en los moros. E tanto se apresuraua el vno e el otro por yr a ellos, que entendía cada vno que el otro quería llevar la mejoría dél, e el otro no le daua ese lugar. En tal manera, que por la su escaramuçar dellos con los moros se arredrauan de la villa, ellos recebían daño dellos. E los moros escusábanse de salir a lo largo; e si salieran, forçado fuera de morir ellos muchos.

Aquí prouó muy bien Ruy Días de Mendoça, criado del maestre de Santiago. E el condestable miró la çiudad de Ronda, e falló que hera muy fuerte a marauilla, e que estauan muy aperçeuidos todos los de la villa para la defender. E vino ese día al real, a lo contar al Infante. E otro día, miércoles, çinco días de octubre, partió el Infante de allí, e fué a poner su real sobre Setenil.

E agora dexa la Historia de contar desto, e torna a contar cómo se tomó la Torre del Alaquín.

1465:

En un documento del archivo de Medina Sidonia datado en 1465, se habla nuevamente de la "La Villa y Fortaleza de Montecorto":

El documento se refiere a un privilegio otorgado por el Infante Alfonso a Juan de Guzmán, Duque de Medina Sidonia y Conde de Niebla. Si repasamos un poco la historia nos podemos hacer una mejor idea del contexto histórico en el que se escribió este documento.

Por aquel entonces, Enrique IV era el rey de Castilla (sucedió a su padre Juan II de Castilla). La heredera de Enrique IV era su hija Juana (conocida posteriormente como "la Beltraneja" y que en 1465 tenía sólo 3 años). El Infante Alfonso era hermanastro de Enrique IV y hermano de Isabel la Católica. En 1465 y en Ávila, el Infante Alfonso (con 11 años) fue proclamado rey de Castilla con el apoyo de una parte de la nobleza opuesta a Enrique IV y que pregonaba la ilegitimidad de la princesa Juana.

A raíz de esos hechos, conocidos por algunos como "la falsa de Ávila", se suceden diversas escaramuzas entre los dos bandos hasta que en 1468 el Infante Alfonso muere envenenado (con 14 años).

Aunque para algunos autores, el nombramiento de Alfonso como rey fue totalmente legítimo (los Procuradores en Cortes que se reunieron en Ávila tenían la libertad de derrocar reyes y designarlos). Pedro de Guzmán (XIV Duque de Medina Sidonia) es la persona que encuadernó el documento del archivo de Medina Sidonia y se atuvo a la versión oficial llamándole "Infante D. Alfonso".

Gracias a la actual Duquesa de Medina Sidonia, Dña. Luisa Isabel Álvarez de Toledo, podemos disponer libremente de una imagen del documento original:


Pulsa en la imagen para verlo ampliado

Basándose en los documentos de su archivo, la Duquesa de Medina Sidonia, ha escrito un relato histórico titulado "Entre el Corán y el Evangelio" en el que se puede encontrar bastantes referencias a Montecorto:

"Entre el Corán y el Evangelio".

Episodio III. Capítulo 9 - La entrada en Gibraltar.

...
No menciona la gran historia la toma de Montecorto, lugar adosado a fortaleza, en la serranía de Ronda. "Ganado nuevamente a los moros" por Jhon de Guzmán, según reza privilegio de 13 de febrero de 1455, el hecho coincidió con la campaña festiva del rey.

Nombrado el de Medina alcaide, a título de recompensa, el documento revela como se organizaba avanzadilla fronteriza. El sueldo anual, asignado a la alcaidía por la corona, se fijó en 15.000 maravedís y 30 cahíces de trigo, con licencia para que el alcaide se hiciese reemplazar por teniente, que gobernase la plaza administrando las "tenencias". Para fijarlas, se tomó por modelo Castellar, lugar de 120 vecinos, que recibía 78.420 maravedís, a razón de 653,5 por cabeza. A Montecorto le correspondieron 75.000, por contar con 85 familias, a 882,35 maravedís cada.

Destinada la subvención a gastos de defensa y gobierno, la distribución se consigna minuciosamente:

Las "tenencias" del año se destinaba a comprar 170 cahíces de trigo, repartidas en 2 fanegas mensuales por vecino y 125 de cebada a 5 por cabeza, para los 25 caballos de la guarnición. El adalid o capitán de las lanzas tenía 500 maravedís mensuales, los dos almocadenes, o capitanes de la gente de a pie, 300, el jinete cobraba 3 maravedís al día, los 30 ballesteros y 24 lanceros, que formaban la hueste, 1 maravedí. Era lo que ganaba el ingeniero, que dirigía las obras de la fortaleza y las defensas, en especial la cava de trincheras. El albañil y los dos carpinteros que le asistían, recibían iguala de 180 maravedís anuales, cobrando aparte el trabajo efectuado. Era costumbre rematar el alto de las murallas con tablones o troncos o montar fortificaciones de tablazón. Artífice de élite el herrero, recibía 25 maravedís al mes, correspondiendo 30 al "maestro de hacer ballestas" con prima de 25, por cuidar la armería que se guardaba en el alcázar. A pagar "escuchas", que espiasen entre moros y cristianos, se dedicaban 6.000 maravedís, repartiéndose 3.600 maravedís los ocho vecinos voluntarios, que recorrían los puestos de guardia, formando la ronda, percibiendo otro tanto los tres hombres, que velaban la campana, repicando en caso de peligro. Los cuatro atalayas, con 30 maravedís al mes, se repartían 1.440, correspondiendo 12.000 a dos atajadores, con 500 mensuales, por andar el campo a caballo, detectando intrusos. Ocupación burocrática pero delicada la de pagador, cobraba 3.000 maravedís anuales. El alcalde mayor que administraba justicia, su teniente, el alcalde ordinario, dos regidores, dos jurados y un escribano, integrantes del cabildo, se repartían gratificación de 480 maravedís.
...

Episodio IV. Capítulo 12 - Hacia la Guerra.

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Queriendo agradecer a Juan de Guzmán, a 25 de julio, en Valladolid, Alfonso le concedió el privilegio de una larga serie: "porque me enviastes a suplicar" que le confirmase en el "cargo y descargo... de vuestras villas e logares, que tenedes en los puertos de mar", recordando los servicios prestados a su padre y su persona, sin mencionar los recibidos por Enrique IV, al que llamó "hermanastro", le confirmó en la posesión de cuantos tenía en su estado, como hiciera poco antes, el monarca depuesto.

Seguiría la concesión de la villa y fortaleza de Montecorto, en fecha no consignada por el amanuense, con sus tenencias y autorización para agregarla al mayorazgo, recordando que la ganó a los moros, "de lo qual nunca aveis avido ni tuviestes enmienda ni remuneración alguna".
...

1477:

Según información de Octavio Moreno, existen documentos del archivo Episcopal de Málaga en los que se cita la construcción de una ermita en Montecorto en 1477.

1481:

De esta misma época de la reconquista existe un interesante texto, localizado por José Luis Conde, en el que describiendo la figura del Adalid se hace referencia a "El Hedieli, el moro que entregó Montecorto al Marqués de Cádiz":

"La frontera entre los Reinos de Sevilla y Granada en el Siglo XV (1390-1481)".
M. Rojas Gabriel

Probanza 2, Pregunta IX, Testigo LXIII.

El adalid.

Otra de las figuras institucionales que generaba la frontera y que se transformó en el mar de Alborán era el adalid.

Del árabe ad-dalil, el guía, el conductor. Debía poseer cuatro cualidades fundamentales: sabiduría, buen seso, esfuerzo y lealtad (Partidas, Segunda partida, Tit. XXII, ley 3)


"Quatro cosas dixeron los antiguos que deuen auer en si los adalides. La primera, sabiduria. La segunda, esfuerço. La tercera, buen seso natural. La quarta lealtad"


El adalid tenía que conocer las costumbres y las técnicas de guerra de los granadinos, y tenía que conocer el terreno perfectamente para poder guiar el ataque o la huida, así que el perfil perfecto era el de un tornadizo o un moro. Hay muchos ejemplos: Luis de León, al servicio de don Rodrigo Ponce de León, o el caso de “el Hedieli”, el moro que entregó Montecorto al Marqués de Cádiz

De la competencia lingüística de “el Hedieli” tenemos un testimonio magnífico que lo muestra como espía y como hablante perfecto. Se trata de una serie de testimonios encaminados a mostrar los fallos del sistema de vigilancia de la fortaleza de Zahara en 1481:


"(…) después que la villa tomaron los moros, e este testigo estaua cabtivo en Ronda, le dixo un moro que se llamava el Hedieli, que fue el que escaló la fortaleza, cómo avía en ella mucho mal recabdo, i que por el mal recabdo que en ella avía le acaesçió a él entrar de noche y de día en la fortaleza, y mirar todo lo que se hazía, y ver çenar al alcayde y a los otros. Y que la madre deste testigo yva algunas vezes a la fortaleza por ruego del alcayde a requerir sus moços e ha dereçar algo que era menester en ella, y fue llevada cativa en uno con los otros de la villa. Y estando contando el moro a este testigo cómo entrava de noche en la fortaleza y se estava ençerrado todo un día fasta otra noche que salía, dixo a la dicha su madre en presençia deste testigo: “¿no se te acuerda un día que fuyste a tomar un manojo de juncos para ençender un horno?” E que la su madre dixo: “sí”. Y el moro le dixo: “pues quando tú los tomaste yo estava detrás de los juncos, que avía entrado la noche de antes y esperava salir otra noche”. Y la madre deste testigo de maravilló de se lo oyr, y dixo que era verdad, que ella avía tomado los juncos para ençender el horno. Y el moro dixo que quando ella llegó a tomar los juncos non tenía el coraçon tamañico de miedo que lo avía de ver. I dixo que más avía estado escondido allí tras los juncos de quatro vezes. Y dixo este testigo que los dichos juncos eran syete u ocho cargas que avían traydo a la fortaleza para techar una casa, y avía más de un mes que estavan en la fortaleza antes que los moros tomasen la villa"

1485:

A la caída de Ronda por parte de los Reyes Católicos, el 22 de mayo de 1485, las fortalezas de Montecorto y Audita se rindieron al rey Fernando al igual que hicieron la mayoría de pueblos de la serranía (Benaoján, Montejaque, Grazalema, etc.).

En el caso de Montecorto y Audita, las fortalezas fueron destruidas por la dificultad de poderlas presidiar; es decir, por la imposibilidad de mantener en ellas una guarnición de tropas.

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