Desde un punto de vista geológico, es interesante destacar el tipo de suelo que existe en Montecorto que,
junto con una climatología muy particular, hace que se produzcan desplazamientos de terrenos
en determinadas zonas y problemas en algunas de las construcciones del pueblo.
Por un lado, el núcleo de Montecorto está ubicado en la falda del Monte o Cerro Malaver (1.123 m.),
conocida como la Cañada Mahón. Como veremos más adelante, se trata éste de un terreno con una mezcla de
materiales arcillosos que lo hacen bastante inestable en las épocas de lluvias. Por otro lado, el Arroyo de Montecorto
provoca un efecto erosivo que favorece los desplazamientos en las laderas del arroyo.
Además, Montecorto se encuentra a menos de 9 kilómetros (en línea recta) del lugar de
la Península Ibérica donde se dan las mayores precipitaciones anuales: Grazalema. En esta zona
se produce un fenómeno natural que hace que las borrascas atlánticas que suelen
entrar por el Golfo de Cádiz descarguen enormes precipitaciones sobre toda la sierra, llegándose
a alcanzar máximos anuales superiores a los 4.000 litros por metro cuadrado y medias de más
de 2.000 litros.
Como ejemplo, y como recuerdo histórico, en este apartado se incluye la descripción de algunos de
los problemas erosivos que se dieron en Montecorto a raíz de dos temporales registrados en el
siglo pasado (en 1949 y 1963). La enumeración de los daños y la descripción de las soluciones técnicas
adoptadas para corregir esos problemas han sido recopilados de un artículo elaborado por Diodoro
Soto e incluido en un libro publicado en 1992 por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (ver bibliografía al final).
La tormenta del 27 de septiembre de 1949.
Ese día hubo una tormenta en toda la cabecera del río Guadalete que duró unas dos horas y media
y se registraron 125,6 litros por metro cuadrado de media en los pluviómetros de Grazalema y Ubrique.
El arroyo de Montecorto desbordó el puente de los Perales (km 90 de la antigua carretera de
Jerez a Ronda y actualmente bajo las aguas del pantano de Zahara) y alcanzó una altura de 1,28 metros
sobre el firme de la carretera (lo que supone un caudal de unos 265 metros cúbicos por segundo).
Entre los daños que provocó esta tormenta destacan la fuerte erosión que se produjo en el lecho
del arroyo Montecorto entre el puente de la antigua carretera de acceso al pueblo (actual MA-462)
y la pared de caliza que atraviesa el cauce a la altura del charco de La Jaca. En total, en un tramo
de unos 600 metros, el nivel del lecho del río bajó de media unos 5 metros. Las márgenes del arroyo
quedaron muy dañadas, los arroyos del Postuero y del Cementerio quedaron colgados en su confluencia
con el arroyo de Montecorto y quedó comprometida la seguridad de las laderas inmediatas dedicadas
al cultivo de cereal. Así mismo, la tormenta se llevó los cimientos del puente sobre el arroyo de
Montecorto, que estaba en esos momentos en construcción, y la gente del pueblo pudo ver cómo la riada
se llevó algunas vacas rio abajo.
Así mismo, como consecuencia de esta tormenta, se produjeron deslizamientos en tres áreas diferentes
en la ladera de la Cañada Mahón, aguas arriba del pueblo.
1949: Erosión en el Arroyo de Montecorto
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El temporal de lluvia de los últimos días de enero y primeros de febrero de 1963.
Durante esos días de comienzos de 1963 se registraron precipitaciones de más de 1.500 litros
por metro cuadrado que provocaron numerosos daños en el término de Montecorto:
Una ladera en la margen derecha del Arroyo el Águila se deslizó y cortó la antigua carretera
de Jerez a Ronda en entre los puntos kilométricos 95 y 96.
Una ladera en la margen izquierda del Arroyo de Montecorto se deslizó y cortó la antigua carretera de
acceso al pueblo (MA-642). El deslizamiento comenzó a unos 300 metros del cruce con la carretera de Jerez a Ronda
y tuvo una extensión de unas 7 hectáreas que se desplazaron unos 700 metros, invadiendo el lecho del arroyo y
formando una presa de unos 6 metros de altura. El movimiento duró unos 20 días y avanzaba unos 6 metros diarios con
una profundidad de unos 2 metros de media. A su paso, el corrimiento provocó el hundimiento y arrastre de una casa
de una planta y de todos los olivos y almendros situados en el área.
Se reactivó la erosión en las tres zonas de la Cañada de Mahón afectadas por la tormenta del 1949.
Se volvió a erosionar todo el fondo y los márgenes del arroyo de Montecorto.
En el casco urbano, en la zona más oriental de la Salida y la calle Ronda, se produjo un movimiento
elevación del terreno que provocó que la Iglesia y algunas casas quedaran agrietadas y arruinadas en gran parte.
1963: Deslizamientos en la ladera del Arroyo El Águila
(Pulsa en la imagen para verla ampliada y sin marcas)
1963: Deslizamientos en la ladera del Arroyo de Montecorto
(Pulsa en la imagen para verla ampliada y sin marcas)
Los efectos de los temporales del invierno de 1962 a 1963 dejaron sin vivienda o con daños de
importancia en la misma a más de 40 familias de Montecorto.
(Pulsa aquí para ver fotos de la antigua iglesia y de algunas
casas en ruinas que fueron realizadas por Diodoro Soto en 1963)
Según explica Diodoro Soto, estos movimientos del terreno son debidos a la existencia de
estratos arcillosos que al mojarse se vuelven resbaladizos y se expanden:
Los deslizamientos de las laderas de los arroyos de Montecorto y El Águila son debidos
a las fuertes lluvias caídas sobre unos terrenos de cultivo cuyo suelo tiene una alternancia
de estratos permeables en pendiente con otros impermeables de arcillas y margas. Cuando el agua
filtrada alcanza las capas de arcilla y marga, estas se vuelven resbaladizas y provocan el movimiento
lento de las capas superiores.
El movimiento de elevación de las casas del pueblo se debe a que los estratos sobre los que
descansan estas son de arriba abajo. La alta absorción de agua de lluvia filtrada hace que se
expanda la arcilla y provoque un aumento de volumen con una componente vertical que puede alcanzar
algunos centímetros. La contracción de la arcilla en largos períodos de sequía afloja su expansión y
vuelven a registrarse asientos en las casas. A esto se añade un deslizamiento de terreno entre la
calle Ronda y el arroyo Montecorto.
Soluciones adoptadas para defender Montecorto.
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir acometió un proyecto para estabilizar todo el
proceso erosivo que estaba afectando al pueblo (también se ejecutó un proyecto similar en la
ladera del Arroyo El Águila). Básicamente, el proyecto incluyó las siguientes
soluciones técnicas:
Se construyeron en el arroyo de Montecorto una serie de diques de hormigón con alturas que van de los 1,86 a los 5 metros. El coste
total de esta obra alcanzó 5.615.845 pesetas de 1963. Estos diques de contención han servido para fijar las laderas del arroyo en
el tramo que va desde el Charco de La Jaca hasta la desembocadura del arroyo de la Cañada Mahón.
1963: Diques de Contención construidos en el Arroyo de Montecorto
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Se reforestó toda la cuenca de la Cañada Mahón con el objeto de estabilizar los deslizamientos que
se habían producido aguas arriba del pueblo y evitar futuros daños. Para ello se expropiaron 76,6 hectáreas de terreno y se repoblaron con
pino carrasco en terrazas horizontales. La expropiación de los terrenos costó 1.567.500 pesetas y su reforestación 1.012.477 pesetas de 1964.
1964: Repoblación forestal en la Cañada Mahón
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La masa forestal creada ayuda a suavizar los movimientos de sube y baja de los terrenos
que hay debajo del pueblo, ya que retarda los efectos de la filtración del agua de lluvia
y mantiene un nivel de humedad durante todo el año.
La absoluta impermeabilización del subsuelo del pueblo es prácticamente imposible debido
a su gran profundidad, a su extensión y a los importantes caudales de agua del nacimiento
del pueblo.
Para reducir aún más las
infiltraciones de agua, en el proyecto se recomendó que:
Se canalizaran las aguas del nacimiento,
Se canalizara el cauce de la Cañada Mahón a su paso por el pueblo,
Se pavimentaran todas las calles del pueblo para impedir la filtración del agua de lluvia
Así mismo, se hacía especial hincapié en la necesidad de que las nuevas viviendas que se
construyeran en el pueblo deberían hacerse con una cimentación basada en "placa-losa
continua de hormigón armado".
Situación Actual.
Gracias a las actuaciones realizadas en el año 1963, el terreno del pueblo se ha mantenido estable durante las últimas décadas
y solamente algunas insignificantes grietas evidencian que el subsuelo no es absolutamente
estable.
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Para la seguridad de Montecorto, resulta crucial garantizar el mantenimiento
de los diques del arroyo y la conservación del pinar del pueblo (perteneciente a la
Confederación Hidrográfica del Guadalquivir). Es, por tanto, fundamental el
concienciar a todos los vecinos, y sobre todo a los visitantes, de la necesidad de extremar
las precauciones para prevenir los incendios en la zona.
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Aún así, en otras zonas del término de Montecorto siguen produciéndose desplazamientos
del terreno cuando las precipitaciones son muy elevadas. Como, por ejemplo, cuando hace unos años
se cortó la nueva A-376 a pocos metros del puerto de Montejaque. Para poder reparar ese tramo de carretera fue
necesario realizar un proyecto para estabilizar el terreno basado en la construcción de una serie de pozos de drenaje.
Deslizamientos cerca del Puerto de Montejaque
(Pulsa en la imagen para verla ampliada y sin marcas)
Bibliografía:
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Gaspar de Aranda (coordinador) y otros: "Hidrología Forestal y Protección de Suelos.
Técnicas y Experiencias en Dirección de Obras";
ICONA, Colección Técnica, 1992.
Capítulo 26: Obras de Defensa del pueblo de Montecorto, Ronda (Málaga). Diodoro Soto. Páginas 605 a 626.
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Martín-Algarra, A. y Checa, A.: Rellenos pelágicos Jurásicos en el interior del
Permotrías de la Unidad de Montecorto (Cordillera Bética, provincia de Cádiz y Málaga);
GEOGACETA 7. Enero de 1990. Pág. 64.
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